"Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor"
Gabriel García Márquez

domingo, 26 de junio de 2011

uno

Te recuerdo
hoy y mañana.
Te llevo
clavado a mi vida.
Reverberan tus palabras
las que me han vuelto
reticente.
Mas que nunca en el ayer.

lunes, 20 de junio de 2011

el invierno no duerme.

Caminaba por la vereda, siguiendo el dibujo de las baldosas, cuidadosamente de no tropezar con las líneas. Así, como jugando. De golpe un ruido, la inquieto, la asusto y se escondió detrás de un árbol. Se quedo quieta, miro a los lados y no vio a nadie, continuo sorteando baldosas. Otra vez, ese ruido, empezó a caminar más de prisa, porque ya no había árbol donde esconderse. Lo que parecía un ruido, lo sintió más cerca, casi pegadito, como un silbido y comenzó a correr. Cansada de correr delante del silbido, entro a un bar, y siendo tan despistada se encontró frente a frente, con unos ojos, una nariz, una boca y sobre todo una cara totalmente desconocida. Disimuladamente sin poder apartar sus ojos, dio un saltito, saltito pequeño hacia atrás. No le salían las palabras. Él, la miraba sorprendido. Ella se olvido del ruido, del silbido, del árbol y las baldosas. Su cara estaba toda sonrojada. Hasta que pudo respirar y le dijo: tengo frio. El sin dejar de mirarla, y esbozando una sonrisa se dirigió al mozo para pedirle un café. Comenzó a sonar el teléfono…rin, rin, rin...Su sonrisa se iba alejando. Rin, rin, rin

¡Hola Simona! No olvides de abrigarte, mañana empieza el invierno.
Se levanto a cerrar la ventana.

martes, 14 de junio de 2011

corazones trabajando

Desde niña le había atravesado diferentes religiones. En la discusión familiar cada cual tenía distintas posturas. Vio como de a poco se fueron dividiendo, la dejaron vacía de creencia y sobre todo de su hogar. Y a pesar del dolor, todas sus noches hasta hoy, le reza, implora y reclama al dios de los hombres. Que se ocupe de que haya manos buenas y así obrar. Porque la necesidad se sienta en cada rincón, a la intemperie de fríos madrugones, con sus caras maquilladas por la tierra que levanta el viento. Y en sus camas de hojas, el hambre urgente grita en sus panzas. Deporto su egoísmo de recomponer su propia familia, ante la angustia de unos ojos que miran ya sentenciados. Entonces, esto es más que deseo, es imperioso recuperar la fe. ¡Ya! profesa incansablemente, que no se esperen milagros. Se necesita verdaderos corazones trabajando para que no sigan muriendo más familias...

jueves, 9 de junio de 2011

nueva celebracion

(el dibujo es mio)

Me apropio de alguna reminiscencia
y suelto un suspiro al cielo.
¡Que mi ventana se abra
y junto a la luna sean artífices
de una nueva ilusión!
De puntillas y circunspecta
me voy acomodando.
Invocando a la estrella de mí deseo
para renovar la esperanza.
¡Que vivan los sueños
la sonrisa de mis afectos
el abrazo hermanado
de la amistad!
en este nuevo amanecer
y en todos lo que vendrán.

domingo, 5 de junio de 2011

el chico de la foto

¿Quien es el chico de la foto? El es, el que reía y le hacia reír. Le cantaba canciones en la calle, cuando los abrazaba el viento, un viento suave despojado de dudas. La miraba con sus ojos de miel, como miran las almas enamoradas, aunque, su verdadero color, era oscuro. A esa chico se le iluminaba la vida, la piel, con solo escuchar su voz. Y creía que su aliento era lo que necesitaba cada día para vivir. Pero un mal día, el espejo le mostró, que nada es eterno. Y, ¿ella? ella ...tuvo otras vidas.

miércoles, 1 de junio de 2011

realidad

Despertó sobresaltada, desorbitada, pues no sabía qué hora marcaba su reloj despertador, el que nunca sonó. Se metió casi dormida en el baño y comenzó a cantar bajo la ducha, recordando a la Calandria. Cuando reacciono del tiempo. -¡Llegaré tarde!- se reprendía a si misma. Mientras intercala las manos para vestirse rápido: el pantalón, la remera, los zapatos, el suéter, la cartera, los lentes de sol. Tomo el café con dos chorritos de edulcorante y una galletita de agua… ¡Uf! Al fin llamo el ascensor. Se mira al espejo, mientras se maquilla, hace morisquetas: sonrisa, media sonrisa, sonrisa completa y tímida a la vez. Y unas cuantas carcajadas la sorprende. Porque reírse y sentirse payaso de ella misma es el juego que mas le gusta jugar. Este ritual del espejo se repite todas las mañanas cuando se va a trabajar. Intenta tomar esta dosis de alegría cada día. Alegría que suele ser arrebatada, cuando se da de cara con la dura realidad.