"Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor"
Gabriel García Márquez

martes, 20 de mayo de 2014

palabra 21 de 52




Hace tres días que daba vueltas por la estancia de la Arboleda, esperaba ansiosa la llegada de su hermano y su regalo, un caballo que era un espectáculo de hermoso. Deseaba que ese amigo suyo, tan enfurruñado no viniera, pero su corazón la traicionaba al instante.

La advertencia de su padre, fue contundente: ¡No montaras a Ulises, hasta que Franco lo dome!

Las tardes venideras, Clarisa, se sentaba cerca del picadero, viendo los avances de Ulises, mientras Franco, como siempre, mostraba su temperamento orgulloso, que a ella tanto le irritaba, también le exasperaba la manera que el caballo le respondía, o las caricias que el, le impartía sin llegar a ella.

Extasiada, miraba, su porte al andar, la cabeza siempre en alto.
Franco solo se dirigía a ella de manera displicente, para permitir que Ulises, hiciera amistad.

Cansada de la situación, esa misma noche, mientras todos dormían, se vistió con sus pantalones de montar, la camiseta de mangas larga y la sudadera, las botas, las llevaba en la mano para no hacer ruido y poder salir minuciosa de la casa.

Acaricio a Ulises con todo su ansiedad acumulada, después de colocarse las botas, lo monto, y ambos salieron campo adentro y se perdieron en la inmensidad de una noche estrellada, de un cielo azul abusivo, los dos sentían que las alas de libertad crecían a cada galope.

Al llegar a la playa, Clarisa desmonto, y; sin quitar la mano de la cabellera de su Ulises, contemplaron juntos, los ruidos del silencio.

Franco, que advirtió la salida de Clarisa, la siguió, como un gato sigiloso, montado en su Aragón.

Se acerco y la tomo de la cintura, ella giro, y se encontró con sus ojos grises, caminaron juntos por los bordes de la playa y en un claro de luna, la indiferencia se desvaneció en un esperado beso.


otras playas encontraras en casa de nuestra amiga Sindel.

    


27 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Me voy al hospital de urgencias... demasiado dulce para mí.

:P

Besos.

censurasigloXXI dijo...

Romántico a morir... como aquellas novelas que leíamos de quinceañeras.

¡Qué recuerdos, amiga!

Un beso.

Sindel dijo...

Una historia tan dulce y romántica que convierte la playa en el escenario perfecto para ese final. Me gustó mucho, es suave, y tierna.
Un beso enorme.

Mª Carmen dijo...

Ohhhh, super romántico amiga, me encantó. Besitosss.

Noelplebeyo dijo...

Ohhhhh que bonito

Ilesin dijo...

Me ha gustado este paseo romántico por la playa de sus sueños.
Besos

Ester dijo...

Precioso, dulce, romántico, has reunido los ingredientes de una historia perfecta. Saltos y brincos

MAR dijo...

Lindoooooooooooooooooooo y romántico.
Cariños para ti!!!
mar

Oriana Lady Strange dijo...

Precioso, hay un romanticismo que está haciéndonos falta.
Me encanto tu “playa”
Cariños…

Bertha dijo...

Guau que bonito...me ha encantado!

Es que en el fondo somos unas románticas jeje.

Besos feliz semana Cecy.

Yessy kan dijo...

Pero que romanticismo! Una bella playa con una historia de amor. Y valla que final!
Saludos

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Una historia de amor y mar, de playa y cabalgatas, de recelo y encuentro...casi una novela mejicana! jejeje
Un besito.
=)

raúl fdz pacheco dijo...

y que toda esta historia haya surgido del concepto "playa"... viva la imaginación! :)

Gloria dijo...

Nada más romántico que un paseo a caballo por una hermosa playa y con un amor a tu vera.
Dan mucho juego las playas para escribir como he podido comprobar con varios de los participantes.
Saludos desde Tenrife.

Fanny Sinrima dijo...

¡Oh, Cecy!, realmente soñador este relato y su final...¡no podía esperarse menos!.
Me gusta también que aparezcan caballos, no solo porque me gustan los animales sino porque aportan lirismo al relato; ese cabalgar hasta la playa...esa persecución de Clarisa...crea un ambiente romántico.

Un abrazo.

Tracy dijo...

¡¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOH!!! qué bonitooooooooo

Carmen Andújar dijo...

No hay palabras, veo la imagen, precioso.
Un abrazo

casss dijo...

Me gusta esto de leerte en relato más extenso y detallado, recreando un ambiente romántico.

qué ganas da de andar por la playa!

besos

Ada Medina. dijo...

Romántico.
Me pareciera que las dificultades de las que se ve rodeada la protagonista son retos para alcanzar sus metas amorosas, como si ese caballo fuera el hombre que quiere ser domado.
Gracias por pasar por mis diarios que también son tuyos.
Nos leemos.

TriniReina dijo...

Y desde entonces aquella playa se llamó "la playa del amor".

Besos

ReltiH dijo...

WOWW ROMÀNTICOOOOOOOO.
BESOS

Jenofonte dijo...

"Todo lo que voy escribiendo en estas páginas
aunque este en primera persona
no siempre se trata de mi."

¿Y como sabemos si esta vez, en esta romántica historia de caballos, noche y playa, no se trata de ti?

LAO Paunero dijo...

¡estás a puro romance Cecy!!!!!!

impersonem dijo...

Después de un paseo (a caballo) se impuso la Ley del deseo, y en la arena de la playa las huellas de los cuatro certifican el momento...

Besos.

Pepe dijo...

Pienso que no es imaginable mejor escenario que una noche estrellada, una playa y un paseo a caballo, para que el amor se manifieste y triunfe.
Un fuerte abrazo.

G a b y* dijo...

Qué bella historia!!!
Creo que una playa en la noche regala toda una inmensidad natural más que propicia para que las miradas hablen y titilen como estrellas, y los labios se unan como la espuma del mar lamiendo la arena.
Me encantó!
Besos!
Gaby*

Tramos Romero dijo...




La aparente indiferencia en cuanto desaparece dejar aflorar la pasión y la riqueza del deseo¡¡¡

Besos muchos ♥

tRamos