Su
piel se ve de porcelana. Y son tan perfectas y delicadas, las líneas que la
dibujan, que evito mirarla impaciente, por miedo a quebrantarla. Su sonrisa me
encadena a averiguar, cada día, en mi atardecer de vida. ¿Qué misteriosos
designios la protegen? La presiento protectora de los corazones sensibles,
sirena de los navegantes, reina de los cielos donde habitan los héroes
perdidos. Pero esta muchacha terrenal, de párpados cual mariposa, es la musa de
mis desvelos.
Esta
foto la guardo desde que su sonrisa quedó sobre el papel. Es a ella a quien
quiero, aunque nos vayamos a separar.
*esta semana la coordinación de la convocatoria juevera esta en las manos del amigo Juan Carlos
y ha propuesto escribir en pareja, a través de un sorteo, me acompaño es Fabián por este jueves.
Gracias a ambos por compartir.













