El dedo mayor de la mano, el dedo del medio o el dedo del corazón, como también es llamado, lo han visto en situaciones comprometidas. Peleas callejeras entre automovilistas, y frente alguna frase poco amigable de alguno de los conductores, el otro con gran elegancia lo eleva mostrándoselo en respuesta. Suele verse a menudo que es usado sin ningún pudor. Puede parecer gracioso o grotesco, o ambas a la vez, cuando miramos la escena desde la vereda de enfrente. Podemos observar los efectos que provoca en otros.
Pero…porque no ver a un simple dedo mayor o del corazón, dulce e inocente.
Este es el caso. El de Simona. Que lo lleva con gran elegancia, como el dedo del corazón, ella seria incapaz de otras interpretaciones. (Eso creo) Esta vez le facilita de gran guía, es su puente entre dos realidades.
Con su dedo corazón, iba Simona tocando todas las paredes a su andar. Ella no se había despertado a la misma hora que su cuerpo. Precisamente no se había despertado y no tenía muchas intenciones de hacerlo. Su dedo pasó a ser de gran importancia por estos días, porque es el único contacto entre el sueño y la realidad. A Simona no le importa ir dormida por la vida. Y a su dedo corazón tampoco le dificulta estar bien despierto, porque como buen dedo, sabe que Simona esta atravesando una sensación especial, y el; es el encargado de cuidarla.
Amigos tengan cuidado, hoy escuche en la radio, una invasión de aromas primaverales que provocan enamoramiento...parece que tiene efectos secundarios y no hay antídoto hasta el momento.






