jueves, 4 de noviembre de 2010

Cecy

Tarde de domingo, impregnada del más solemne silencio. Acogedor. La ventana esta abierta, aunque el frío ya se esta haciendo sentir. Nunca me ha gustado demasiado. ¡Aunque ya no me hace doler tanto! Entra una brisa que circula, renovando el lugar y la respiración. Miro hacia fuera, me sonrió. El cielo esta cubierto de nubes blancas, paradójicamente pienso, en que ayer me subí jugando con ellas. ¡Si una sonrisa, provoca otra sonrisa, es de aquellas pequeñas grandes cosas que dan alegría al alma! Las nubes me han gustado desde siempre, como la lluvia, la gran luna redonda en lo más alto del cielo. Hay algo en común, entre este cielo y yo, es que últimamente veo todo en blanco, y no he sentido la falta de colores, porque ellos nunca han dejado de estar por mis adentros. Recuerdo el día, que sentada frente al mar, algo me sucedió, no comprendí en ese momento, ni tampoco la tormenta que se desato cuando llegue a la ciudad. Todo eso fue el principio, de lo que estaba por llegar, la tranquilidad acompañada de seguridad.

Me gusta donde y como estoy. Lo que elegí y porque lo elegí. Me gusta la mano amiga que no me suelta, me acompaña. Me gusta mi cuaderno nuevo en donde escribir. Me gustan las pocas palabras con sentido, que le dan espacio hacer mucho mas. Me gusta que ya no me duela la desilusión. Me gusta saber que “ese buen amor”, existe. Y algún día llegara. Me gusta subir a la nube y saber que lo que se desee con fe, esta predestinado a cumplirse.


Me gusta mucho ser Cecy.



miércoles, 27 de octubre de 2010

bailo

Intenso el crepúsculo
que mis pensamientos se llevan.

Mis pies
despojados de cansancio
desprenden tibieza

Tras la música de una milonga
se despereza mi alma.

El torso de la vida
me marca un movimiento
diferente.

Se abren espacios
se emborracha el corazón
de caricias acompasadas
entrega y pasión

Y
bailo…bailo…bailo…


sábado, 9 de octubre de 2010

distancia optima

La mesa redonda, vestía de un paño negro. La lámpara colgante, iluminaba la circunferencia perfecta. Dos sillas enfrentadas median la distancia óptima del juego. Se repartieron los naipes de la última mano, tres y tres, quedaron en la mesa sin ser levantados. Cuando se sintió un silencio ensordecedor.


Un cosquilleo desolado me corrió por el cuerpo. Yo la había convocado a jugar. Nos miramos fijamente y supe que sabía.

¿Tienes miedo? Pregunto, y continúo. No deberías, si a ti nada te importa.
¡No es cierto! Le conteste enojada.
Eso lo supe siempre, es que aun no te has dado cuenta, agrego.

Sabia que tenía la partida perdida, mis cartas, no alcanzaban el valor para ganar, el as bajo la manga, nunca estuvo de mi lado en este juego. También comprendí, que ella, sin mirar sus cartas, se sabía ganadora.

Me miro y dijo.
Lo podemos arreglar. Tú tienes algo que si te importa.
Es cierto. No es mío, es de la vida, le dije.

Un sudor frio, corrió por mi espalda. Sentí retumbar en mi cabeza “a ti nada te importa”, fue cuando le grite desesperada que este juego era entre ella y yo, que no incluyera a terceros.

Se quedo mirándome fijo.
Nunca pensé en terceros, dijo.
No quiero ir contigo, agregue.
Lo se. Afirmo.
Entonces ¿Qué harás conmigo? Pregunte.
Este es el pacto dijo: “por un tiempo me llevo tus deseos y sueños, y solo te los devolveré con una condición.
¿Cuál? Pregunte.
Estarás con “Prudencia” un tiempo largo. Tu sabes bien, que nunca ganaras esta partida. Corro con la ventaja de encontrarte al final del camino.

Se levanto, tomo los naipes y se marcho.
Me quede en silencio.
Supe que era un pacto justo.
“mea culpa”


martes, 21 de septiembre de 2010

hay noches

“En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía”

San Juan de la Cruz

El grillo cantaba pausado, en el hermoso silencio de la noche, quería entrar por la ventana; o quizás, era el deseo de sentirlo, tan próximo, tan mío, tan suave.
De niña, creía, que al cerrar los ojos la ciudad también lo hacia, que el mundo redondo, también soñaba y dormía. Hasta que un día descubrí, que en las noches, también hay despertares.
Me levante y ahí, estaba el, golpeteando con su colorido y suave sonido.
Me presento la luna, tan altiva y seductora. Compañera de silencios, lagrimas, de amores, de sueños y confesiones.

Hay noches en que sueño despierta…


sábado, 17 de julio de 2010

la poesía

Cuando desnuda el alma
se convierte en ángel
escuchando los sonidos
del majestuoso sentimiento
donde plasma su dolor
en alegrías y tristezas.

Con su complicidad
desviste brillos en los ojos
que miran cautivos
en las olas del mar
en un cielo estrellado
en la compañera luna.

Se desnuda en caricias
de infinitos colores
haciendo eterno el amor
reclamando justicia
en la voz de
los que ríen
los que callan
los que lloran.



miércoles, 9 de junio de 2010

este día

La noche se acuna
muy fría detrás de mi ventana
el animo demorado
en estos días
se sienta a contemplar
una taza de café
que humea ilusiones
a una época precisa.

La mirada se pierde
en el balanceo de la memoria
mientras recorre imágenes
desteñida por la ocasión.
Se escuchan voces
que han pasado
dejando historia
y también su geografía.

He sembrado
con esmerada voluntad
voy cosechando
los esfuerzos de años.
Veo el crecimiento
combatiente en su propósito
he aprendido a caminar
entre piedras y algodones.

Quedan heridas por sanar
y algunas lagrimas.
Agradecida…
de los desafíos de la vida
de las manos presentes
en cualquier tiempo.
Las gotas de lluvia
deslizándose por mi piel
renuevan la esperanza
para que los deseos
no se duerman en el olvido.

Otro año más, que da principio en este día…



lunes, 17 de mayo de 2010

¡¡¡Ay amor!!!

Cuando fue que deje de amarte…

Si con solo nombrarte
mi cuerpo palpitaba de emoción.
Mis ojos destellaban alegría.
Con la sola sospecha
de pensarte a faltar, mi cuerpo
se retorcía de dolor.
¿Dime amor, cuando fue
que deje de amarte?
Es que no se cuando ocurrió.
Fui en busca de respuesta…
El odio tan egoísta
de tamaño sentimiento
se requiere de tantos requisitos
que solo me ignoro.
La bronca me dio la espalda
por no poder encontrar
el camino a mi corazón.
El olvido riéndose de mí
con voz de enojo
en tono un tanto irónico
expuso que nunca fue convocado
ni para llegar tarde a la ocasión.
La razón me tomo por sorpresa
pidiendo que le consulte al amor
que sonrojado y cabizbajo
me ha contado
que ha sido obra de la desilusión.
Y me embarga una tristeza
no tener un recuerdo
que se lleve alguna lagrima
o al menos una emoción
que pueda salvar ese amor.
¡¡¡Ay, amor!!!