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domingo, 7 de marzo de 2021

Reto de febrero: una idea

Christian Schloe

Había andado varios días por el camino que la hechicera le había indicado, y en todas esas calles él se encontró con las versiones que alguno de los identificadores le devolvía. Sediento por el agobiante calor, sintió que sus fuerzas decaían. Al momento pensó que era engañado por una ilusión óptica al ver el bar, casi desvaneciéndose llegó, y con la voz ronca y quebrada pidió un vaso de agua, y otro, y otro más…

Algunos hombres se quedaron mirándolo. Cuando la fonola comenzó a brindar sus primeros acordes, y la mujer que, sentada a su lado, cantaba. Mientras se esparcía por el lugar las flores que el tiempo se había llevado, junto a los versos y besos que se sostenían en sus recuerdos, sorprendiéndolo al saciar su sed.

Esa imagen tan nítida le llevó a arrodillarse delante de la mujer, beso su mano y apoyando su frente en ella, le pidió sin hablar que le concediera el deseo de alcanzarla.

Ella, la madre de todas las diosas sin más le regalo un amuleto, que él debía usar haciendo honor, a la oportunidad que se le presentaba.

Lo llevó consigo hasta que la idea de respirarla se le hizo realidad, después de tres días de andar, pidió el deseo de parar el mundo. Entrelazaron sus manos y no hubo tiempo que pudiera sacarlos de la maldición de estar eternamente condenados. Se miraron, y fue en ese instante que le cantó…  





ella tendrá que volver al árbol de las lágrimas... 




reto propuesto por Ginebra Blonde en Varietés  




jueves, 4 de marzo de 2021

el árbol de la lágrima

 Golpeó con delicadeza la puerta, y espero que le abrieran, con la ilusión floreciendo en su piel ya marcada por los años. Acompañada de un sentimiento de amor y respeto.

Después de todo, y; con los ojos visitados de tantas desgracias, caídas por las calles vacías. En una oscuridad que esperaba por los mismos lugares en que la habían alimentado.

Ya había aprendido a caminar con sus pies lastimados y el alma a cuadritos. El contaminante en la simiente de la felicidad no había sanado. ¡Lo sabía! Era cuestión de tiempo, nada más.

Solo que, creyó… Por un instante se había equivocado.

Y decidió esperar…

Hubo un tiempo de sembrar.  La plaza redonda rodeada de las cinco esquinas, aún conservaba la cúpula de la sabiduría.  Y el reloj que marcaba las horas, sin tiempo, era ayudado por una Lechuza que le miraba fijamente con sus anaranjados ojos tremendamente grandes.

En la banca, en raras ocasiones, la mujer que vestía con su gran túnica negra y el rostro era ocultado por ese halo de luz que dibujaba su contorno, se sentaba a contemplar que no se distrajera.

El árbol, guardaba su secreto, porque hay lágrimas que también tienen su recompensa, en la compañía de los solos.

La niña siguió anunciando la llegada de la luna inmensa.

¡Espero! Un, dos, tres días, solo por cortesía. Sabía que esa puerta no se abriría, lo sabía antes de golpear con delicadeza.

Entonces, volvió con sus pasos y sentimientos al camino. Porque su trabajo aún no había terminado… ¡hay muchas semillas que sanar!

 


lunes, 7 de noviembre de 2016

la radio

La radio la escucho de fondo el día entero; Por momentos, es el murmullo donde me acurruco, ¡Despierta de a ratos! Otras veces...ese murmullo, es el fondo de mi silencio. El silencio que acostumbro habitar. Y con quien...nos tomamos la libertad de dialogar. 


jueves, 30 de abril de 2015

la esquina


Se había sentado en la banca de la plaza, y espero con ansiedad la llegada de sus amigas y colegas, creía fervientemente que esta reunión, daría un nuevo giro a sus desdichados días. En las espera, pensó, en cada uno de esos momentos vividos, los recuerdos se le alborotaron al querer salir todos juntos a la vez ¡eran tantos, y tan diverso!

“las risas, bailan alrededor de los pequeños que acompañados por sus mayores no se sueltan de sus manos para cruzar la calle; una pelota se desliza, después de haber golpeado en la pared al grito de un gol de campeonato; grupos de distintos barrios venían a enfrentarse a una pelea territorial, unos empujones que se desvanecieron por el unísono sonido de un silbido al ver pasar a la linda del barrio; ¿y la vecina del primer piso? siempre tan oportuna, ¡Vagos vayan a estudiar!; la música de un viernes de amigos, coronando los fuegos de artificio de fin de año, vecinos sentados en sus sillas miran el espectáculo de la renovada juventud; madrugadas de besos apasionados y confesiones desesperadas, lágrimas de amores que se han ido y la alegría por del nuevo vecino que se acaba de mudar”

¡Infinidad de historia, guarda la esquina del barrio!

Un puñal, fue clavado en su corazón, como en tantas otras esquinas, compañeras y amigas, y vio a la inseguridad de cara-muerte.


Y comprendió que ya no habría  más “a la vuelta de la esquina” 



martes, 20 de mayo de 2014

palabra con Sindel




Hace tres días que daba vueltas por la estancia de la Arboleda, esperaba ansiosa la llegada de su hermano y su regalo, un caballo que era un espectáculo de hermoso. Deseaba que ese amigo suyo, tan enfurruñado no viniera, pero su corazón la traicionaba al instante.

La advertencia de su padre, fue contundente: ¡No montaras a Ulises, hasta que Franco lo dome!

Las tardes venideras, Clarisa, se sentaba cerca del picadero, viendo los avances de Ulises, mientras Franco, como siempre, mostraba su temperamento orgulloso, que a ella tanto le irritaba, también le exasperaba la manera que el caballo le respondía, o las caricias que el, le impartía sin llegar a ella.

Extasiada, miraba, su porte al andar, la cabeza siempre en alto.
Franco solo se dirigía a ella de manera displicente, para permitir que Ulises, hiciera amistad.

Cansada de la situación, esa misma noche, mientras todos dormían, se vistió con sus pantalones de montar, la camiseta de mangas larga y la sudadera, las botas, las llevaba en la mano para no hacer ruido y poder salir minuciosa de la casa.

Acaricio a Ulises con todo su ansiedad acumulada, después de colocarse las botas, lo monto, y ambos salieron campo adentro y se perdieron en la inmensidad de una noche estrellada, de un cielo azul abusivo, los dos sentían que las alas de libertad crecían a cada galope.

Al llegar a la playa, Clarisa desmonto, y; sin quitar la mano de la cabellera de su Ulises, contemplaron juntos, los ruidos del silencio.

Franco, que advirtió la salida de Clarisa, la siguió, como un gato sigiloso, montado en su Aragón.

Se acerco y la tomo de la cintura, ella giro, y se encontró con sus ojos grises, caminaron juntos por los bordes de la playa y en un claro de luna, la indiferencia se desvaneció en un esperado beso.


otras playas encontraras en casa de nuestra amiga Sindel.

    




jueves, 13 de marzo de 2014

letra y fuga



Un recuerdo del infierno aparece, esta guardado en la imagen, y la música que se escucha, lo hace bailar. Tiene miel y pimienta negra. Tiene la hazaña del tiempo que se impone, y el reflejo del movimiento que lo sigue avivando. En realidad, creo que se revive cada vez. Piensa como los árboles, y siente con su sabia. ¿Será la música? O el canto de los pájaros, vaya a saber… Me voy tan lejos ¡tan lejos! Que siempre me encuentro cerca, ahí, inédito del corazón.  
¡Mira ese cielo! ¿Sabes que te puede engañar? Es un día muy blanco y se le escapa un dejo de azul... ¿Sabes porque? Porque… es la ventana por la cual se asoma el sol.







sábado, 1 de junio de 2013

antes de mDorMir...

De alguna manera uno sabe cuando esta dormido y soñando. Un censor dentro de nosotros lo advierte. ¿Y cuando se esta muerto? …

El primer plano fue su cara, le siguió el sillón y la sala de estar. Fuimos novios por siete años me decía, mientras yo lo miraba atónita, tratando de disimular. ¿Será cierto? me pregunte. Intento recordarle, siete años no es poco tiempo, debería tenerle presente. Algo en su gesto me era familiar, algo que no encajaba, era su edad. Seguí con la mirada a la gente presente. Un espejo me descoloco y ahí comprendí, de todo lo incomprendido, yo no tengo la edad que gentilmente el espejo refleja. Algo no anda bien.

Fui hasta el baño a enjuagarme la cara; era amplio, las cortinas en color ocre, bailaban al son de la brisa que se colaba por la claraboya, algunas velas, esparcidas y un rico aroma a fruta, naranjas, como recién recogidas.

¿Por qué tantas flores?   

Seguí a la cocina, ¿Por qué no le recuerdo?, vi pasar a mi madre, también años mas joven, le acompañaba una señora. ¿Será la madre de mi novio por siete años? Abrí la heladera tratando de no parecer sospechosa de olvido. Me tranquilizo ver un Lemon pie, mi torta favorita, y otras tartas y comida de festejo, estamos festejando mi cumpleaños, supuse entre tanto, hoy es nueve de junio. Aunque tantas flores era raro. Si fueron siete años, hemos pasado mucho tiempo juntos, hay una historia, tiene que haberla…

Escuche a mi madre preguntarle por nuestra foto, el le respondió que estaba en su cuarto. Yo quise saber, ¿Cuál? La que caminábamos por la playa de San Bernardo, me contesto. O sea que tuvimos unas vacaciones que no recuerdo, amigos que no recuerdo y… desperté.
Desperté en el mismo sueño, paso sonriente a mi lado, el mismo demonio ¡y ya!  Todo paso a ser muy irreal.

Pero no pude contener el ahogo que me dio, cuando vi la tristeza en los ojos del novio de siete años al mirarme. ¿Le abre lastimado? Mi madre y muchos mas al mirarme, también reflejaban tristeza.  ¿Estoy muerta?

El amanecer me despertó, mire el calendario… respire profundo al ver a mi Gato acurrucado, con sus ojos celestes cual cielo de amor…


*Imagen tomada de la web


sábado, 11 de mayo de 2013

octubre negro




 dedicado a mi amigo Luis de Burg



Se convertía en hada cuando tocaba el bosque, era su refugio en las noches que su madre por naturaleza, no podía cobijarla en su arco, su redondez, la hacia descender. El día la encontraba en un letargo profundo bajo el ala brillante de su padre. Mientras crecía, y lejos de conocer que fue concebida en el más grande y condenado amor. Octubre, como la habían llamado, se le presentaba la vida como un juego. Una luna pequeña que se perdía entre las demás estrellas, sin sobresalir, y eso ante los dioses era el mejor traje de protección.

Los senderos del bosque eran sus calles, habitadas por animales desterrados, abandonados y olvidados, no eran mas que algunos duendes, demonios y unos cuantos gatos locos y perros ladradores, que disimulaban mover sus colas, tras esconderse en un disfraz de dientes sobresalientes, para protegerse de quien les quisiera hacer algún mal.  Para Octubre no fue difícil conquistar sus corazones. Poseía la magia natural, de convertir las lágrimas en bichitos de luz, que les hacia olvidar su desamparado destino, aunque ella, cada día se sentía mas sola.

Una noche mientras todos dormían, Octubre, salió a caminar por el sendero hasta el corazón del bosque, susurraba una canción que atrajo la atención del demonio de la cámara oscura, ella no lo conocía, si sabia de su existencia. Flor de susto se llevo cuando se le apareció de golpe, detrás del árbol de los sueños, imponiendo su desparpajo e irreverente manera de querer ser un demonio malo. Se miraron con recelo, tratando de imponer la mirada más grande que tenían, aunque, empataron en el ceño. Después de esa lucha,  al sentarse en el tronco y comenzaron hablar, el, resulto ser muy charlatán y criticón y ella, una retona. El cariño creció y nació la amistad, guardaban sus secretos, los que fueron compartiendo las noches de luna llena: sus tristezas y desaventuras, anhelos y sueños, el dolor de algún desamor y hasta muchas veces, lo solos que se sentían en un universo tan desparejo, donde presentían desencajar. El, era más niño que demonio, con un incomprendido corazón.

Al pasar los años, su historia fue viajando de boca en boca, de abuelos a nietos, con una buena enseñanza, que no hay más demonio que el que se quiera alimentar, así se convirtió en leyenda. Alguna que otra noche de luna llena, si agudizas el oído en el silencio, se puede escuchar sus risas. Octubre nunca mas se sintió sola, junto al demonio de la cámara oscura, tiene el privilegio de contar con un amigo-confidente. Y como premio, le regala su redondez para que el, la pueda captar tras su lente. 


                                                                                        Colorín colorado…









jueves, 24 de mayo de 2012

el murmullo del libro

Despertó pensando en el último párrafo que había leído después de una noche interrumpida. “La verdad como la muerte pueden esperar, pero al final llegan, implacables, decididas, hasta muchas veces con un gran pesar”.  Así transcurrió la mañana, con pesar. Se vistió con lo que se estila en una estación fría. Las dos cuadras hasta el subterráneo, le dieron cuenta que la humedad le estaba robando estadía al invierno, un poco de calor pegajoso se colaba entre sus ropas, obligaba a estar con ese animo de abrigarse y desabrigarse que arrojaba un resultado de fastidio. Se sentó en una de las bancas, esperando la llegada del maldito tren, abrió su libro. Le quedaban dos páginas para terminar, que decidió leer en ese momento. La angustia se fue apoderando cuando la novela llego a su fin, levanto la vista y a su lado un hombre unos años menor, canturriaba un salmo, se poblaba la estación con el apuro de llegar al trabajo. Pensó en su angustia, que se fue transformando en enojo, ¿Por qué los malos siempre tienen que morir? ¿Por qué todo tiene que terminar esperadamente bien? (la ficción siempre es mas amable que la realidad). El hombre del salmo callo, y un murmullo molesto se apodero del ambiente. Recordó su madrugada con cierta tristeza, el calambre que lo había despertado de golpe, y; de golpe dejo de soñar para volver a despertar en el piso del baño, solo. Solo después del desmayo. ¡Qué me van a venir hablar de soledad! Cuando solo, es realmente estar solo, y no hablo de soledades, sino de realidad. Se levanto, se acerco al pozo por donde se escucha los aceros de las ruedas del tren… y decidió cambiar el rumbo, pasar por la Librería antes de ir a trabajar.



sábado, 12 de mayo de 2012

la mariposa y su flor


Foto: Ignacio Santana
http://ignaciosphoto.blogspot.com.ar/



De un tropezón cayó, cuando en realidad le habían dado un empujón. Mientras escuchaba las risas burlonas y el chisporroteo de voces que decían de ella, “la muy tonta sin color es una advenida a insecto de alas cortas”. Una lágrima corría cuando la flor la invito a posar sobre ella. Con el paso del tiempo se hicieron amigas y en su mas onda tristeza, ella siempre la hacia reír. Una tarde fría se cobijaron cerquita del abedul; y fue en ese momento que la flor le pregunto muy tímidamente si quería contarle su historia. Es triste repuso enseguida, tratando de persuadirla con otros temas; pero ella insistió.

Hace muchos años (siglos) vivía junto a mi familia en un pueblo llamado Puerto de Azucenas, queda muy cerquita de este bosque y algunas leguas del mar. Procedo de una familia trabajadora, crecí sin privaciones y con una esmerada educación. Y en mí más adorada libertad y madurez de emociones, me enamore de un caballero a quien también le tenía admiración. El me correspondía y sabíamos que nos habíamos encontrado hasta la eternidad. Pero la vida a veces te pone en situación, el tuvo que partir para cumplir un trabajo. En aquellos tiempos, las distancias eran mas distancias, las ausencias mas ausencias, y las cartas tardaban meses o quizás…ya nunca volvería a regresar. La ley de la naturaleza gobernaba y gobierna nuestras vidas. Y el océano ya había sentenciado. Me sentí tan desdichada que me quede días y noches llorando a orillas del mar. En tan hondo pesar le grite furiosa a los cielos y a la tierra que apaciguara mi dolor, pero nadie quería escuchar, caí rendida en los brazos de las olas. Un día desperté y aquí me vez, renací en mariposa triste y gris, la gente se fue burlando de mi hasta llegar aquí. Mi corazón lo sigue esperando, me late su presencia, y tu; mi amiga de tanto estar conmigo, te has vuelto del mismo sin color.

La flor la escucho atentamente, se tomo unos momentos de silencio, cuando ella concluyo. ¡La miro con ternura! Ahora, quiero contarte la mía. Yo te he esperado para cumplir mi misión, que por cierto finaliza hoy. He velado por ti mientras curabas tus heridas. (La mariposa la miraba desconcertada). Prosiguió: Hay amores de un día, amores de meses, amores de una vida y están los amores eternos, cuales almas están destinadas a encontrarse, a veces pasan varias vidas ante que suceda, quizás se hayan cruzado por distintos lugares sin apenas poder acercarse, porque no era el momento. Quizás tengan que aprender a vivir otras vidas, antes de su encuentro. Tu, mariposa de colores grises ya estas en su camino. Recoge tus alas y vuelve a tu mundo, al cual perteneces, sin miedos. Ya has tenido bastante sufrimiento.
Dos almas gemelas siempre se reconocen, si por alguna razón el destino los ha separado, esa sin razón del destino los volverá a juntar.

“los colores están en ambos corazones que se reconocen”

La flor se convirtió en hada y se quedo cerquita del abedul, y nuestra mariposa va en camino a encontrarse con su amor.


 Colorín colorado...




jueves, 12 de abril de 2012

una de pavos


(Foto: Francisco Menchaca)

Se miran, se observan. Permanecerán expectantes el uno del otro. A simple vista no han dado ningún paso. Ay! esos dos. ¿Desplegaran sus plumajes de bellos colores? Están quietos, inquietos. Es toda una señal. Se visualiza una distancia óptima, no tan lejos como para extrañar, ni tan cerca para pelear. ¿Dependerá del interés de sus miradas? Son solo dos pavos reales. Cuidándose.
…
“la verdad es que son dos reales pavos que se quieren”





miércoles, 7 de marzo de 2012

hechizo de carnaval

Como un fantasma, se paseaba entre los coloridos trajes que bailaban sonrientes a su alrededor. Todos se miran y nadie se ve. Espesa noche de verano, le había arrancado del encierro, y como un vagamundos se sentía extranjero en su propio país. El agua fresca, no aplacaba su sed. Iba por mas, una y otra vez. Un color coral oscurecido, le impacto en la visión, descubrió ese perfil perfecto que se dejaba asomar bajo los pañuelos, los movimientos de cintura, acompañaban la belleza del baile. La miro largo tiempo detrás de las bambalinas, esperando ser descubierto.
El primer arrebato del viento, les trajo el sonido del Siku, se desplegó un arco iris sobre sus miradas, se devoraron hambrientos de pasión en un beso que sello la partida, camino con sus dedos por las curvas de su cinturas y pechos, las lenguas sin piedad abrieron los contornos del placer hasta reconocerse en cuerpo. El alma de la senda del hechicero tenia gusto a la eternidad que los transporto. 
El sonido impropio del segundero lo despertó en su cama, no quería ver la luz del día. Un susurrado viento se repetía en su ventana. Al levantarse ya no era el mismo, mientras miraba como se deslizaba por las sabanas, el pañuelo color coral oscurecido.



domingo, 25 de diciembre de 2011

la niña y el árbol

El era un árbol de verdad, vivía en el jardín que estaba delante de la casa. En la casa donde vivía una pequeña niña. Cuando ella se acerca, lo veía muy alto. Tan alto que imaginaba que sus ramas jugaban con las nubes. No tenia fin, pero si el mejor de los principios. Cada año era adornado por enormes bolas rojas, y al acercarse la noche, lucia de fiesta, brillaba con una delicada majestuosidad, y alguna estrella del cielo, se posaba en lo mas alto de su copa. En las Noches Buenas, el era el guardián, de todos los paquetes de diversos tamaños que se encontraban en su base, esperando ser abiertos. A la hora indicada, cuando sonaban las campanas del reloj, anunciando las doce. Ella sentía que comenzaba el mejor cuento de Navidad, en ese instante, con la magia que se producía al romper el papel que envolvía su regalo.



lunes, 29 de agosto de 2011

bailamos en cada encuentro

¡Cuánto amor! Dijo, mientras se sonreía. Vi como sus ojos quedaron suspendidos, vaya a saber en que imagen o fotografía de su propio recuerdo. Espere unos minutos, respetando, ese silencio, ese instante cargado de expectativa. Y le pregunto a Marina, por la magia. Ella sin dejar ese lugar, que parecía tenerla feliz, comienza hablar…

Estábamos con algunas amigas en el bar, cuando llego mi amigo Luis. El muy celestino como es su costumbre, me presento a Mariano. En ese acercamiento, no se, era, es tan agraciado.

Cada cual de momento estaba transitando su separación, con todos los chifletes de la coyuntura. ¡Te imaginas! Nos dimos cuenta de que era mejor irnos de ambos antes de acercarnos. Mariano no estaba en busca de ninguna mujer, ni yo de un hombre.

Éramos tan jóvenes. Nos vimos dos años después.

Dentro del canto bar, apoyada en la pausa de la escalera con Ceni, lo veo llegar. Todo un personaje que me obnubila, nos miramos como recalcándonos. Estalla el glamour y toda la purpurina. La conquista anclada en dos, caricias, todo era tan bonito que me sentía desvariar. Esa noche me dejo en casa y en ese chau, chau, que se hizo otro día, y otros que se multiplicaron en muchos otros. Nos fuimos enredando.

Le guste en todos lados, todos los lados, y en cada lado. Lo cautive con mis olores, olores sexuales, olores de piel, hasta con mis más apetitosos olores intelectuales. Después vino la locura divina, una historia de amor. Las cosas que hacíamos para estar, poseídos por la ansiedad, las ganas, el deseo, en cualquier lado…me conoció en todo mi esplendor de mujer y en los roles de la vida diaria.

Nunca nos dejamos, vivimos apasionadamente muchas historias subidos en una locomotora emocional, recorriendo nuestros propios caminos. No nos parecíamos en nada, mas, nuestras vidas son totalmente opuestas. Y así estábamos…totalmente locos, totalmente enganchados…

Y dieciocho años después…bailamos en cada encuentro.

dedicado a mi amiga de la vida, Sandra.



jueves, 14 de julio de 2011

la misma musa, el único amor

Clarisa estudiaba en la escuela de arte. Todos los años se realizaban las fiestas callejeras, en la cuadra del barrio a puertas del Instituto. Danza, folklore, teatro, fotografía, pintura, y el colorido de la cuadra que vestían la noche, con bailes y algún grupo de rock, que empezaba a dar sus primeras presentaciones.

Gabriel, el hermano de una compañera de Clarisa, estaba en el último año del secundario. Fue invitado, por su amigo Carlos, que estaba de novio con Clarisa y Melina su novia, que estudiaban junto a su hermana en distintos cursos.

Allí se conocieron en medio del destello de la noche, de colores y fuegos, de agua fresca, de ansiedad juvenil.

La efervescencia de la edad, la curiosidad del propio cosquilleo los dejo inquietos, llevándose esa noche el deseo de volver a verse, queriendo explorar aquello que no entendían; los reunió en otra fiesta, en otra geografía, ya mas intima. Buscaron entre discos, dibujos y revistas, la posibilidad de quedarse un rato a solas en medio de la fiesta, en medio de novios y amigos. Nada ocurrió y ocurrió todo.

Un año los mantuvo juntos, hicieron todas las travesuras de unos niños que estaban dejando de ser, se amaron en cada lugar que les dejaba el día como dos jóvenes que eran, se cuidaron como si supieran, se olvidaron del mundo, fueron contra el mundo, hicieron un mundo nuevo entre besos e ilusiones.

Y se dejaron como se dejan los niños, los adolescentes que todavía se buscan y se pierden en ese crecer y adolecer.

Gabriel con sus casi 50 años, algunas noches fumando un puro en el jardín de invierno, la recuerda con emoción, sabiendo que fue su musa preferida, la musa que lo acompaño alegre en todos estos años, formando parte de su vida sin que ella lo supiera.

Clarisa lo recuerda como el único hombre, siendo muy joven, que la supo amar con verdadero amor...




lunes, 21 de marzo de 2011

el cazador y su presa

El la esperaba sin que ella lo percibiera, o al menos, creía que así era, como el cazador a su presa. Fue midiendo la estrategia día tras día, observaba sus pasos, sus movimientos, su entorno.

Los paisajes se iban tornando diversos, según lo dispusiera la naturaleza, en el bosque tan silencioso, donde todo se escucha. Intensas lluvias, despertaban los amaneceres cristalizados, al dar sus rayos de luz, que bailaban por las copas de los arboles. Tardes naranjas, despidiendo al sol, y sombras agazapadas, esperando la llegada de la majestuosa señora, compañera de los errantes. Noches cubiertas por mantos de estrellas, estilizando las figuras, en un cielo profundo, infinito. El lugar perfecto.

Ella en cada andar, sentía su respiración muy cerca, su olor, su adrenalina. Nunca quiso mirar hacia atrás, no le hacia falta, tampoco sintió miedo. Se sentía ansiosa en la espera, no sabia cuando su cazador la tomaría para siempre.

Llego el día.

El apunto directo a su corazón y ella giro a mirarlo.
Nada se supo después.

La leyenda cuenta, que el cazador esta obsesionado con el corazón de su presa, y al disparar, nunca sospecho, que la bala traspasaría su propio corazón. Es que ella se lo había entregado, tiempo atrás, y el sin saber, lo había guardado junto al suyo…




sábado, 9 de octubre de 2010

distancia optima

La mesa redonda, vestía de un paño negro. La lámpara colgante, iluminaba la circunferencia perfecta. Dos sillas enfrentadas median la distancia óptima del juego. Se repartieron los naipes de la última mano, tres y tres, quedaron en la mesa sin ser levantados. Cuando se sintió un silencio ensordecedor.


Un cosquilleo desolado me corrió por el cuerpo. Yo la había convocado a jugar. Nos miramos fijamente y supe que sabía.

¿Tienes miedo? Pregunto, y continúo. No deberías, si a ti nada te importa.
¡No es cierto! Le conteste enojada.
Eso lo supe siempre, es que aun no te has dado cuenta, agrego.

Sabia que tenía la partida perdida, mis cartas, no alcanzaban el valor para ganar, el as bajo la manga, nunca estuvo de mi lado en este juego. También comprendí, que ella, sin mirar sus cartas, se sabía ganadora.

Me miro y dijo.
Lo podemos arreglar. Tú tienes algo que si te importa.
Es cierto. No es mío, es de la vida, le dije.

Un sudor frio, corrió por mi espalda. Sentí retumbar en mi cabeza “a ti nada te importa”, fue cuando le grite desesperada que este juego era entre ella y yo, que no incluyera a terceros.

Se quedo mirándome fijo.
Nunca pensé en terceros, dijo.
No quiero ir contigo, agregue.
Lo se. Afirmo.
Entonces ¿Qué harás conmigo? Pregunte.
Este es el pacto dijo: “por un tiempo me llevo tus deseos y sueños, y solo te los devolveré con una condición.
¿Cuál? Pregunte.
Estarás con “Prudencia” un tiempo largo. Tu sabes bien, que nunca ganaras esta partida. Corro con la ventaja de encontrarte al final del camino.

Se levanto, tomo los naipes y se marcho.
Me quede en silencio.
Supe que era un pacto justo.
“mea culpa”


domingo, 9 de marzo de 2008

la balada

Estaba en el centro de la balacera, cuando giro en si mismo, por el reflejo del espejo, vio un amplio panorama, a donde se encontraba, pudo saltar con amplia rapidez…y, despejar…la sangrienta balada que iba matando, uno a uno de los viajantes. Se bajo en el destiempo, sin vacilar. Se prometió, no volver. Siguiendo los acordes de su guitarra. Decidí acompañarlo, empuñando bien al centro.




sábado, 9 de febrero de 2008

el cuadro

No puedo precisar cuando pase el margen de la vigilia. Un sueño repentino se apodero. La imagen parecía real. Fue como abrir la puerta a otro mundo. ¡Una sensación de hechizo! Se apodero y me llevo en línea recta hacia él. Todo se disipaba a mí alrededor. Me envolvió un misterioso deseo de entrar, cuadro maldito o divino, no logre entender. El, sentado con su mano posado en la rodilla, ojos penetrantes, sentí fuerte el impacto, desee saber que estaba observando, por momentos era su mano, cambiaba bruscamente. Sentí temor, al mismo tiempo me invadía la intriga, callado, decía tantas cosas, que no logre descifrar. ¿Me habrá atrapado? Era un juego de colores, luces y perspectivas, quien sabe. Tome aliento e intente escapar, la imagen quedo registrada en lo mas profundo de mi memoria, a veces siento que me persigue, al girar, solo siento un suspirar. Solo quede mirando mi mano, solo recuerdo, colocar el cuadro en su lugar.