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lunes, 6 de enero de 2025

El Juego del calamar


A la hora de ver algún entretenimiento, elijo películas de amor, series con contenidos históricos. Lo más violento que puedo ver son series policiales, leer novelas de estos estilos, con un gran contenido poético en su relato, son mis preferencias.

Absolutamente imposible que vea películas de terror o con contenidos violentos, simplemente porque no me gusta.

Hace dos años, creo, no tengo muy claro las fechas, es que en realidad nunca recuerdo, números, fechas, es algo que evidentemente no le presto atención. Salió masivamente el “Juego del Calamar”, entre murmullos, he escuchado todo tipo de comentarios, y; concluí que era una serie violenta, por supuesto que la taché.

El 2024, empecé a vivir una etapa de violencia social muy destacada, que jamás creí, que todos nosotros llegáramos a naturalizar, no voy a entrar en detalle, es evidente que el mundo entero a caído en este nuevo paradigma, donde lo único que importa es mirarse el ombligo y romper.

La curiosidad se apodero de mí, y le di Play al juego, como una adicta, me vi dos temporadas, las entrevista al director y actores, hasta la última temporada el reality del juego.

Que decir, una maravilla como se muestra la realidad. La serie es impecable en escenografía, la historia de cada personaje que te interpela todo el tiempo, me fue imposible no tamizarla desde mi mirada de psicóloga social, desde los juegos que conocemos desde niños que nos enseña a ser competitivos, hasta la fragilidad del lugar que te toca por nacimiento, el sitio que se ocupa en el núcleo familiar, social, y sobre todo lo perverso de un mundo que se empecina en hacerte creer, los que mueven los botones.

Qué triste que solo se salva uno, somos un número en este juego, a eliminar.

Pienso: ¿se salva de qué?

En definitiva, me parece una genialidad de los creadores, en esta serie, se muestra una sociedad con sus sufrimientos, sus miserias, su perversidad y te pone frente a muchas preguntas.

La diferencia con la realidad es una sola, mientras veía como el juego iba eliminado con un disparo de muerte a los jugadores, sabía que era solo una serie…

Como dicen siempre, cualquier semejanza….

lunes, 24 de octubre de 2011

Buenos Aires, mi media París

Veo a través de la imaginación, humedecida, por la emoción que me habilita cada imagen, y la nostalgia donde jamás he estado.

Calles, que bien podría ser cualquier esquina del barrio de San Telmo, la Plaza San Martín, los bosques de Palermo, el Obelisco y la Avenida del Libertador.

¡OH! París, París...parece sonreír desde el amanecer hasta la medianoche de la Torre Eiffel.

¡ Déjame soñar!...que esta ciudad se le parece. Mientras tu te pierdes en la melodía del piano de los años 20, junto a la bella Zelda y Scott Fitzgerald. y Hemingway te habla de muerte y amor...

"Creo que el amor que es verdadero y real, crea una tregua con la muerte. La cobardía viene de no amor o no amar bien, que es lo mismo. Cuando el hombre que es verdadero y valiente, mira cara a cara a la muerte...como los cazadores de rinocerontes que conozco, o Belmonte...que es valiente de verdad. Porque como aman con suficiente pasión apartan a la muerte de su mente. Hasta que vuelve, como hace con todos los hombres. Y es hora de volver hacer el amor de verdad. ¡ Piénselo bien!" 

Con mi pañuelo en mano, no dejo de mirarte, sentada en la butaca, deseando por unos segundos, se apodere el hechizo de la Rosa purpura del Cairo; pero tu te vas con la bella Adriana, sin siquiera advertir mi presencia.

Querido Gil, lo cierto, es esta realidad, nuestra época dorada.

Debo confesarte, que muchas veces desee, ser la protagonista de Jean Austen, y también, de alguna película  de amor...

Buenos Aires, es tan bonita como París.
Y a mi, me gusta caminar bajo la lluvia...

*El fragmento, es textual de la película.
 dedicada a Gil Pender.



lunes, 19 de abril de 2010

¿Lo conoces…?

A ese amor, que roza lo apasionado, el vuelo y la locura del enamorado. A ese amor sabido de principio que debería partir y partirse. A ese amor que le hizo sonreír, a ese amor que le abrió las ventanas de su corazón. A ese amor que se le dijo adiós.

Y con la mirada extendida en los destellos que rompen en el cielo, mientras unas lágrimas se echan a rodar, sabiéndose encontrado el sentido, del brillo que le dejaría una amplia y tímida sonrisa, en los ojos.

¿Qué difícil es soltar, verdad?
El, le prometió volver.
Ella, sabía que no era el nombre, sino quien ya la había nombrado.

¿Y que haremos ahora?
Ya veremos…