Aquella tarde, cuando el ama de llaves del Reverendo me invitó a pasar a
la cocina por una taza de té, y dejar que los señores hablaran sobre la
investigación histórica que realizaba mi esposo, en ningún momento, creí, que
la lectura de la borra de las hierbas, cambiaría el curso de mi vida.
¿Cómo podría ser algo real? Me reí de los nervios, cuando ella se ofreció
y yo acepté. Seriamente me dijo que mi vida se veía bifurcada, interrumpida,
algo inexplicable. Dios mediante lo recuerdo a flor de piel, y aún hoy, me
estremezco.
Me retiré antes con la excusa de descansar, y en el trayecto a casa,
entre los aromas a tierra húmeda, hierbas, y las flores de algunos árboles, se
colaba la voz de la Señora Graham, repitiéndose sus palabras en mi cabeza.
Tenían algo de proféticas esas palabras, estaba escrito en las borras y vino
a mi como un aire tormentoso.
Esa voz calló, cuando traspasé la puerta de esa
inmensa casa que desconocí la primera vez.
Anida en mis cabellos las mariposas de diferentes colores y se
representan cada una, en los recuerdos, que le dan ímpetu al cosquilleo que me
lleva. Ahora, sentada aquí, mirando tras la penumbra de mi bifurcada vida, es
la fiebre del mismo infierno que me llama, cada día; y me despierto por las
noches y en puntas de pie, recorro cada pasadizo inexplicable que me devuelve a
tus manos, porque necesito que se apoderen de mí.
Escucho las teclas del pianoforte, juegan entre si y le dan vida al
Nocturno de Chopin, y mi juventud, se apodera y se sonroja ante tu presencia,
que mira intimidante. Mis ojos se dejan llevar desvergonzadamente ante tu boca. Es
un embrujo que se adueña de mi voluntad, deseando e imaginando todos los
contornos que esos labios peligrosamente sensuales, invadirán.
Mientras me succionas, y tus labios quedan extenuados y rojos, no me
dejo volver, es la sangre que nos late.
En la secuencia que se sucede cada día, y vivo mi interrumpida vida,
dios mediante no me arrepiento del abismo, mientras me sigo estremeciendo.
reto propuesto por Ginebra Blonde en Varietés