¡Dios! no daba crédito a lo que veía, y se refregaba los ojos pensando que
estaba soñando.
Su vecino corriendo por la acera sin abrigo en estas fechas tan invernales,
sus manos en la portátil y miles de cosas que salían de prisa con él.
Y como si esto fuera una muestra, lo que seguiría, la dejaría por demás intranquila.
El camino no pudo ser más accidentado, nuevamente como le ocurría en otras
oportunidades, llego sin aliento, entro al “Bar de las causas perdidas”, y se
dejó apoyar en la puerta del lado de adentro para recuperar fuerzas.
Repuesta de las corridas, levanto la mirada y se encontró con Laura, el
Mozo, y algunos clientes inmóviles, mirándola, como esperando que algo mágico de
ella aconteciera.
Con un bufido, “así:
(ufffffffff) y por unos segundos sus ojos en blanco” los miró y dijo todo de
corrido, sin respirar y sin soplar: AySeñoresTodoscorriendodeunladoaotroTeempujandistraidosensuscelularesLasvocinasdelosvehiculosDespertandoalosdistraidosLosgruñonesquegritanmolestosporlasvocinasVantodosconprisasaningunapartemolestandoasutranquilidadylamia
¡Solo quiero un café con leche y medias lunas! VAMOS, APUREN QUE TENGO
MUCHA PRISA, digo hambre….
Mientras repiqueteaba sus dedos en la mesa.
Vayan con sus prisas a casa de Molí de Canyer





