El frío, seco, invadió
mi espacio, al mismo tiempo que unos rayos de luz tibia, respetables,
embrujaron mis ojos que a medio cerrar se dejaron llevar por ese mágico momento.
Me sentí adormecida, y al mismo tiempo, la claridad de todos los sonidos que a
mi alrededor existían no desaparecieron….
Allí los vi, los
espié desde esa alta montaña, mi bisabuelo y mi madre, él le hablaba,
seguramente le contaba un cuento, una fábula, o la historia: “El viejo molino”,
ella sonreía y lo observaba con profunda admiración, le vi acariciar sus bucles
rojizos de esa manera que saben hacerlos los abuelos, con ese cariño que es
diferente a todos los cariños, ese que hasta hoy esperé de ella.
Una mano se posé
en mi hombro, y una voz en susurro me dijo, “vamos querida están por cerrar”, volví
en mí y miré nuevamente la imagen y admiré su belleza sabia.

Recuerdos que nos llevan a tiempos lejanos , pero donde el cariño de nuestros antepasados siempre están presentes Un besote . feliz fin de mes.
ResponderEliminarcierto, las expresiones de sentimientos y las emociones de los abuelos son de otra dimension
ResponderEliminarLas imágenes, cómo hacen recordar lo que nos explicaban de pequeños. Un relato muy bonito, que contiene un intenso amor por los abuelos.
ResponderEliminarUn abrazo, y por bonito jueves
Lo has convertido en un cuadro. A veces la presencia en directo, con la vorgine de sensaciones nuevas es menos evocadota wue la admiracion calmada de una imsgen.
ResponderEliminarabrazooo, Cecy
¡Qué bien señalado ese amor del abuelo tan especial, tan diferente y tan profundo!. Hay imágenes que desatan recuerdos y nos transportan a otra época.
ResponderEliminarMuchas gracias, Cecy, por haberte sumado a mi convocatoria. Besos
Hola Cecy, un relato muy entrañable y lleno de ternura, muy bonito.
ResponderEliminarUn abrazo. 😊
Hola Cecy, sin dudas la imágenes nos transportan a otros mundos, de recuerdos, sueños, anécdotas, muy tierna tu historia, un abrazo.
ResponderEliminarPATRICIA F.
siempre cercanos los abuelos, complemento de aquello bonito que la vida nos depara Un abrazo
ResponderEliminarQue precioso!! Y eso de poder ver imágenes tan tiernas de nuestros antepasados ya es el summum. Besos.
ResponderEliminarHay cosas que solo los abuelos saben hacer. El mío se fue hace tres meses y tú relato me llegó al corazón. Un beso y gracias por compartir
ResponderEliminarHola Cecy que hermoso relato enhorabuena. Un saludo.
ResponderEliminarMuy breve y muy intenso. Felicidades.
ResponderEliminarMuy bien contado, con ese viaje de los recuerdos, hacia el pasado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Recuerdos nos devuelven a lugares de paz y hogareños llenos de cariño.
ResponderEliminarUn placer visitarte
Beso
Entrañable relato con esa visión de los abuelos. Bonita la imagen de amor que perdura en los recuerdos, y que te hace visionarlos en su complicidad amorosa. Precioso.
ResponderEliminarAbrazo. 🌞
Los recuerdos pueden hacer carne en objetos familiares o en grandes objetos instalados en ciertos sitios. Ocurre con los faros también, que nos transportan al mar, a la playa, al verano en familia.
ResponderEliminarEn este caso un molino me transporta a el campo.
¡Y justo hace poco pinté un molino!
Un abrazo
Conocí a mis abuelas pero no a mis abuelos, pero mis recuerdo son muy bonitos.
ResponderEliminarAbrazos.