Queridos compañeros y compañeras, desde este jueves-miércoles, subiré los relatos en este blog:
Muchas gracias
Queridos compañeros y compañeras, desde este jueves-miércoles, subiré los relatos en este blog:
Muchas gracias
Todo comenzó después de repetidas
mañanas al caer de la cama. y ¡puf! Me di la cara con uno de los duendes de mi colección. A mi gato David, le encanta con su patita, llevarlo al extremo
de la repisa y tirar uno a uno, hasta llegar al duodécimo,
solo para llamar mi atención. Una vez despierto y levantado, la bola de pelo se
duerme cual todo un dador a su causa.
Aunque él, es mi gran amigo y mi debilidad, decidí, crear una aplicación que sea el
Dios de los gatos, una dualidad, pudiendo
controlar su desobediencia natural sin que lo
presienta y además controlar su duda y
curiosidad a través de alguna dedicatoria, con mi voz, para que no se
sienta lejos de ser el rey de la casa.
Tremenda dificultad
que a mí me llevará más de una década crearlo,
convencí a mi compañero de programación, defendiendo
que sería un gran negocio para nosotros, y algo sumamente didáctico para la población. He aquí que nació “Desideiro” quien “fuera de las estrellas” como
significa su nombre, será un buen educador de los amorosos michis.
otros relatos con palabras que contengan dos "d" y algo futurista
solo se le puede ocurrir a la amiga Mag
Recuero la primera vez que me acerque al puente de la mujer, era de noche,
mágica. Como lo son las noches de verano, cerca de cualquier estanque de agua,
una brisa que revolotea cerca, te envuelve, refresca, y se respira libertad.
De lejos, es la perfecta ala de un avión, con la fuerza de ir cortando el
aire para avanzar a su destino propuesto, y; también es esa arpa, delicada, dulce
y melodiosa, que te acobija entre sus cuerdas, y te anima a seguir con paso firme.
De ese modo, comencé a transitarlo, con paso firme, al mismo tiempo
tranquilo, sobresaltaron momentos vividos, imágenes del pasado, de otros
tiempos y también de otras gentes, que de alguna manera fueron, serán, un
puente, y este, tiene la historia que cualquier mujer quiera representar.
¿Qué sería del mundo? La madre como puente, ese hilo que va conectando con
las primeras sensaciones, la maestra, puente entre las primeras letras en un
pizarrón, “alta en el cielo”, loas a la bandera que te hace sentir parte de la
patria donde naciste.
El primer beso, puente de ir conociendo al amor; las risas y los cómplices,
que serán nuestras amigas que transitarán por el puente de la vida, entre ese
niña- adolescente a la adultez, y todos los puentes del mundo que se nos
cruzarán en el camino.
Mujeres aguerridas que a su manera y sin conocerlas, conociéndolas, marcaron
algunos girones que hoy, leo, y a veces consulto, María Elena Walsh “el reino
del revés” con apenas unos años, y después han llegado tantas que me siento
agradecida, Gioconda Belli, Isabel Allende, María Dueñas, Florencia Bonelli,
Victoria Ocampo, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik y podría seguir
enumerando, pero la lista es muy larga de las mujeres que me tejieron muy en
mis entrañas el amor por las letras…
Y solo deseo, que el puente que me traslade de este mundo al otro, tan
conocido por su existencia y tan desconocido, que sin dudas llegaremos, sea
amable conmigo.
Te juro, yo,
estaba soñando; y ahora no se bien cuando me confundí. Me vi al amanecer, un
amanecer tan gris, corriendo por la cuadra de mi casa. Quería ir a caminar, como
todos los días, ¿Era el deseo tan fuerte? En realidad, sí, eso quería. Se
confundía esa intensidad, del gris, pero yo lo sentía en mi cuerpo, corría
hasta que me invadió el miedo, y de pronto deje de correr en ese caminar del
sueño, y pare. Entonces me vi, desde mi sueño, ¡Dios mío! el sentir el frio,
añorando las sabanas que me cubrirían del miedo, en realidad, ese gris, fue el
amanecer, invadido por los noctámbulos.
otros noctámbulos en casa de nuestra amiga Moni
El frío, seco, invadió
mi espacio, al mismo tiempo que unos rayos de luz tibia, respetables,
embrujaron mis ojos que a medio cerrar se dejaron llevar por ese mágico momento.
Me sentí adormecida, y al mismo tiempo, la claridad de todos los sonidos que a
mi alrededor existían no desaparecieron….
Allí los vi, los
espié desde esa alta montaña, mi bisabuelo y mi madre, él le hablaba,
seguramente le contaba un cuento, una fábula, o la historia: “El viejo molino”,
ella sonreía y lo observaba con profunda admiración, le vi acariciar sus bucles
rojizos de esa manera que saben hacerlos los abuelos, con ese cariño que es
diferente a todos los cariños, ese que hasta hoy esperé de ella.
Una mano se posé
en mi hombro, y una voz en susurro me dijo, “vamos querida están por cerrar”, volví
en mí y miré nuevamente la imagen y admiré su belleza sabia.
Cruce la calle,
camine al estacionamiento, subí al auto, puse mis manos en el volante, lo
recuerdo bien porque las mire, las gire antes de emprender la marcha, y tome la
calle, otra y otra, y otra, hasta dar con la que me llevaría a la autopista de
regreso a casa.
Encendí la radio
y comencé a cantar la canción en voz muy alta “Encuentro con un ángel amateur
del Indio Solari”, mientras entraba a la autopista, vi la noche atravesarla y
someterme a su oscuridad que, junto a la canción, ese ángel tonto, y una luz
cruzando como flecha encandilo mi vida entera en un segundo.
Se apodero de mí,
alcanzamos una velocidad de luz, lo sentí deslizarse entre las puntas de mis
pies, calando profundidad, subía, adrenalina, fuego, sentí nuevamente mis manos
más aferradas al volante, sentí que despegamos por el aire contenido en mi estómago,
y el golpe final, un grito de guerra, y después ya no recuerdo más que la
autopista alejándose de mi visión.
Suspiros risueños de juegos, tartas y chocolates, suspiros en lágrimas con pequeñas travesuras casi de cuentos, suspiros adolescentes de ojos inmensos, suspiros ruborizados,
y suspiros que acompañaron amor, dolor y desilusión.
En un suspiro
palideció mi mundo al encontrarse tan solo, al ver como se iban muriendo cada
suspiro tan lejano y ajeno, ocuparon lugar suspiros equivocados, tropezándose
con otros suspiros insípidos.
Y después de
tanto tiempo de estar bajo la sombra de un suspiro opaco, asombrosamente nació
el último suspiro.
El último
suspiro, es caprichoso, apasionado y mañero, no tiene paciencia, no espera nada
y a nadie, tiene una capacidad de amar a quien desea ser amado, tiene ganas
cuando lo contagian otras ganas, y sonríe inexplicablemente cuando se encuentra
con otro suspiro que le hace sonreír, y como es el último se sabe único y se
siente en libertad.